SCBWI

Society of
Children's Book Writers
and Illustrators

Charlando con Pedro Pablo Picazo, escritor

pedro pablo picazo2

Nacido en Sevilla, España, Pedro Pablo Picazo (PPP) parece ser uno de esos hombres renacentistas que destacan en múltiples disciplinas. Dramaturgo, guionista, escritor y profesor, sus obras de teatro se han montado en España y México. Además, ha participado en series animadas así como en cortos, largometrajes, documentales.

La cometa (LC): Antes que nada, Pedro Pablo, recuérdanos lo primero que escribiste. ¿Cuándo decidiste dedicarte a escribir profesionalmente?

PPP: Siempre quise escribir, incluso antes de saber escribir. Recuerdo tener 3-4 años y garabatear historias en cuadernos de páginas de dos rayas. ¡A saber de qué irían aquellas historias! Ya de adolescente seguía el interés aunque nunca me planteé escribir de forma profesional. Iba escribiendo relatos, apuntando historias, hacía cursos de guión porque el cine me apasionaba, pero todo por hobby. En 1998, mientras estudiaba Química, me enteré de una productora en Sevilla que buscaba guionistas. Me lié la manta a la cabeza y me presenté. Me hicieron unas pruebas y trabajé allí dos años. Pude hacer de todo: documentales, programas, y por primera vez, animación, y cuando aquel trabajo terminó decidí formarme de manera profesional. Abandoné la Química del todo y me presenté a las pruebas de la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid.

LC: En la mayoría de los casos, para ser escritor primero hay que ser lector. ¿Cuál fue tu caso? ¿Nos puedes comentar cuáles son tus autores y obras favoritas?

PPP: Empecé leyendo cómics: Mortadelo y Filemón, Spiderman, Astérix… de ahí pasé a las Joyas Ilustradas Juveniles, que eran adaptaciones en formato cómic de las grandes obras de la Literatura, como Miguel Strogoff, Robur el Conquistador, La Isla del Tesoro… y de ahí pasé a los libros. Guardo un gran recuerdo de cuando leí Tribulaciones de un chino en China, que era un libro de Julio Verne que no parecía de Julio Verne pero que me divirtió muchísimo. O de Momo, el libro con el que descubrí que las historias iban de algo más que la aventura que narraban.

78e877_6151f8d6458341ff8140144958385533

LC: Eres polifacético. ¿A qué te dedicaste primero y cuál fue tu evolución?

PPP: Empecé por el guión, pero en la ECAM no sólo analizamos películas o guiones, leíamos de todo. Incluso en segundo curso, con Juan Tébar, leíamos libros y veíamos la adaptación que se había hecho de ella. Mis compañeros y yo aspirábamos a escribir cine, pero también nos gustaban los libros y poder hacer literatura así que no sólo nos recomendábamos películas, también títulos de novelas o autores poco conocidos por el gran público. Yo vivía en Madrid al lado de una librería y recuerdo mirar las cubiertas de los libros juveniles y decirme a mí mismo que algún día escribiría historias como aquellas. A fin de cuentas el guionista es contador de historias, y la literatura permite escribirlas sin preocuparse del presupuesto o de cómo se va a hacer tal o cual efecto especial. Además a mí siempre me ha gustado mucho la fantasía, y creo que se me da bien recrear mundos mágicos y personajes sobrenaturales, así que en mi caso era un paso lógico a dar en algún momento.

LC: ¿Hay algún género en el que te desenvuelvas mejor que en otro?

PPP: A estas alturas he hecho un poco de todo en el mundo del guión, y en literatura aún hay mucho que me gustaría probar, la novela histórica por ejemplo, recientemente escribí para una antología de mitos y leyendas que ha publicado Editorial Suseya un relato ambientado en la Sevilla del siglo XVII y fue una experiencia muy bonita, pero tengo que reconocer que creo que los mundos fantásticos se me dan especialmente bien. Me divierte crear un mundo de la nada, ver qué características tiene, que personajes hay en ellos, qué reglas los hacen funcionar… como los que inventé para Su Majestad el Rey de los Niños Zombis o Leyendas de Alquiler. Cuando di el salto a la ciencia ficción con Este sueño está patrocinado en realidad seguí el mismo proceso, sólo que recreando un mundo de dentro de unos pocos años en el futuro.

P-00060125LC: ¿Cuáles son las diferencias entre escribir una novela y un guión, ambos para público infantil?

PPP: Cuando he escrito para niños, en animación o programas de televisión, era un trabajo muy dirigido, con un tono muy concreto y específico, en el caso de “Zipi y Zape” incluso partía de una sinopsis de pocas líneas que tenía que desarrollar para un episodio de once minutos. En el caso de la literatura infantil partía de cero, un salto al vacío sin límites. Con todas las ventajas que eso supone y también los riesgos. Cuando doy clases de guión explico las diferencias entre la literatura, el teatro y el cine. Siempre digo que la literatura usa la palabra en toda su extensión, el teatro emplea sobre todo el diálogo y el cine la acción, más incluso que la imagen, que es lo que se dice siempre. En guión hay que generar acciones que al espectador le sugiera lo que sucede en la mente de sus personajes, en literatura lo puedes contar de la forma que quieras, no hay límites, pero esto también puede ser muy peligroso si te paraliza la permanente idea de que no lo estés contando bien, teniendo tantas posibilidades. Lo difícil es encontrar el tono, el ritmo de tu historia. Yo suelo ser bastante rápido escribiendo, siempre y cuando tenga el tono. Me pienso mucho el primer capítulo de la novela con la que esté, lo reescribo mentalmente muchas veces, y cuando creo que lo tengo, empiezo a escribir. Si funciona sólo tengo que seguir así hasta el final.

LC: Has participado en varias series animadas. Cuéntanos en qué consiste tu trabajo en, por ejemplo, una serie como Zipi y Zape.

78e877_99d61a1c61aa475f903324e04e8cd114PPP: En general trabajar en animación ha sido una de las mejores experiencias como guionista que he tenido. Me topé con los dibujos animados casi por casualidad y, si por mí fuera, me dedicaría por entero a este tipo de guiones. Se asemeja a la literatura en que puedes hacer lo que quieras. No hay apenas límites para la creatividad, dentro de las pautas de la serie de la que se trate, claro. En “Zipi y Zape” estaba todo trazado cuando me incorporé. Ya estaba hecha la Biblia y los guiones de algunos episodios. La Biblia es el documento de trabajo de la serie, donde se establece el tono, los personajes, su descripción, e incluso los argumentos de los episodios. Aún así, pude cambiar el punto de partida de uno de los capítulos que escribí. Se lo planteé al coordinador y él estuvo de acuerdo con el cambio. El episodio se titula: “Te lo juro por la cobertura de mi móvil” y posiblemente por esta razón sea mi favorito de todos los que hice. Una vez acordado el argumento se trabaja la escaleta, donde se desarrolla la historia, y los gags cómicos que va a tener. Además de la historia principal es muy importante que haya movimiento y mucha acción, y creo que eso es algo que he trasladado a mis historias para niños, ya que he comprobado que funciona muy bien y te permite contar aquello que te apetece simplemente incorporándolo al movimiento de la historia. Luego en la animación hay que describir muy bien las acciones y todo lo que pasa para que el creador del story board lo refleje en imágenes lo más rápido y sencillo posible. Cuando escribes guión para personajes reales las escenas de  acción cambian mucho, el director se reúne con los actores, equipo de arte, especialistas si es necesario, y según la puesta en escena y las características del lugar donde se vaya a hacer, la escena se reescribe pareciéndose o no a lo que proponías, pero en animación prácticamente tal cual la escribes se ve en pantalla y por eso hay que describirlo muy detalladamente, lo que creo que es otra aportación que después he trasladado a la literatura.

LC: El lector juvenil suele ser muy crítico de lo que lee. ¿Haces algo en especial para llamar su atención desde el inicio y atraparlo en la narrativa? ¿Hay ciertos temas que te atraen más que otros para este sector de lectores?

53769270PPP: En una presentación de Su Majestad el Rey de los Niños Zombis que tuvo lugar en Córdoba, y a la que los niños de uno de los colegios vinieron disfrazados como el protagonista de mi novela, lo que fue un momento muy especial para mí, uno de los chavales me confesó que el libro le había gustado mucho pero que le había costado entrar, que los primeros capítulos se le habían hecho cuesta arriba. Ahora, cada vez que empiezo algo, me acuerdo de él y me pregunto: “¿Qué le parecerá este principio?”. Aquel día, hablando del libro, me di cuenta que Peter Pan había sido una gran influencia para él, y lamenté no haberlo mencionado en sus páginas. Desde entonces cada vez que escribo para niños siento la responsabilidad no sólo de que les guste la historia, sino también de que ese libro puede servir de introducción para otros, que le anime a seguir leyendo, que ese titulo le conecte con otro, y por eso suelo hacer mención a otros libros clásicos para que, si les ha gustado el mío, den el paso a ese otro. En uno de mis próximos libros, El escondite secreto del corazón de Aline hay una referencia muy clara a Pinocho y no sólo no la evité sino que me lancé a mencionarla directamente animando al lector a dar el salto de aventurarse en sus páginas, En general en literatura experimento más que cuando escribo guiones que no son de encargo porque creo que el medio me permite más libertad. Además no hace mucho pude hablar con una editora que me contaba que ahora mismo el sector vive un momento incierto en el que ni ellos mismos saben bien qué va a funcionar y qué no. Entiendo que vivimos un momento aún de crisis, no creo que la hayamos superado todavía, y que el sector se encuentra en un momento conservador en el que se arriesga poco, pero si que le achaco que intentan demasiado emular el éxito de otros libros y los casos exitosos al final acaban contándose con los dedos de una mano. Antes ibas a una librería y encontrabas una oferta más diversa pero hoy en día vas y todos los libros parecen el mismo, no sólo por la portada, que también, sino incluso por los argumentos. No hay diversidad.  No hay opciones, sólo clones de lo que funcionó mejor la temporada anterior. Leyendas de Alquiler es un libro juvenil que una importante editorial me rechazó en su día porque su protagonista no era un niño, y que los chavales no iban a identificarse con el protagonista. Pero mi generación, y muchas otras, crecieron con Miguel Strogoff, Sherlock Holmes, Peter Parker, el profesor Lidenbrock y nos identificábamos perfectamente.

78e877_9cf21b5f459b48d58c7f7fc87b0e2b55LC: Además de ser guionista, dramaturgo y novelista, eres profesor. ¿Qué aporta esta experiencia en tu escritura?

PPP: Recientemente tuve que dar unas charlas en colegios a niños muy pequeños sobre mi oficio de escritor y no sabía bien de qué hablarles, pero al final decidí que lo más importante era transmitir el entusiasmo por lo que hago. Me encanta escribir y si puedo mostrar a los niños que lo que hago es lo que más disfruto del mundo será lo que mejor puedo aportarles, así que lo que más trabajo al dar clases es recordar por qué me dedico esto y transmitírselo a los demás. Luego resulta muy útil explicar en qué consiste lo que haces porque te permite parar en mitad del trabajo y ponerte a reflexionar por qué haces las cosas de tal o cual manera, te hace meditar  sobre tu metodología, ser crítico, y eso está muy bien. Creo que para escribir todo ayuda: la experiencia vital, el trabajo, dar clases y probar con otros géneros. Llevo escribiendo teatro desde hace muy poco, empecé en 2013, pero creo que probar con la dramaturgia ha cambiado totalmente mi forma de escribir. Ahora trabajo mucho mejor el tronco de mis historias, el espacio donde tienen lugar, trabajo más los personajes, con más profundidad y matices, y eso lo aplico en guiones y también en literatura. Todo aporta, sin duda. 

LC: Aprovechando tu faceta de profesor, ¿qué le aconsejarías a un escritor que quiere escribir guiones para niños y jóvenes? ¿Cuáles son los principales retos a los que se va a enfrentar?

78e877_366091c86d984b5ca944828d26ce662a

PPP: En cierta ocasión topé con un profesor de escritura que afirmaba que, al término del curso, debía decir a sus alumnos si debían dedicarse o no a escribir. Pensaba realmente que les estaba ayudando comunicándoles algo que, sin duda era importante para su desarrollo profesional permitiéndoles así que no perdieran el tiempo. No dudo que lo hacía con la mejor intención del mundo pero tanto entonces como ahora creo que se trataba de un gran error. Escribir no es una profesión como otras que puedas hacer de una manera más o menos automática. Escribir es un motor que se lleva por dentro y que, una vez pones en marcha, ya no puedes parar. Escribir es algo que debes sentir satisfacción por el mero hecho de hacerlo, y por lo que luego tienen que pagarte, sin duda, pero es tan duro y exigente que debes encontrar compensación propia haciéndolo, y si no, no eres escritor y no tardarás en descubrirlo. Por eso yo animo siempre a escribir a todo el que le interese, porque es tan complicado, tan difícil que, si tienes el motor de hacerlo, debes seguir adelante. Y ya encontrarás la manera de mejorar, o de publicar, o de vender tu guión, porque si tienes el impulso de dar el paso, y de superarte, encontrarás también la manera de hacer todo lo demás. ¿El mayor reto? Escribir, escribir mucho, encontrar el momento y mejorar leyendo y escuchando lo que te dice la gente que lee lo que escribes. Y escribir, escribir, escribir y cuestionarte siempre. Que lo siguiente que emprendas sea un reto que jamás te habrías planteado hacer. Ponerte a prueba siempre. Si llegas al final y te sientes satisfecho con el resultado, ya eres escritor, independientemente del éxito que obtengas después.

LC: Platícanos algo sobre tus proyectos actuales.

PPP: Un libro juvenil saldrá en enero de 2018 y lo publicará Red Apple, pero no están seguros de si se mantendrá el título o no: depende de lo que decidan cuando llegue el momento de la edición. Ahora mismo se llama El escondite secreto del corazón de Aline,  y hago referencia a él en la entrevista. Del que si puedo darte más información es de otro que saldrá antes, aunque no es juvenil. Se trata de una novela de ciencia ficción que se publicará en el último tercio del año, que editará Pulpture y que se titulará Hasta el final de mis días. Pulpture también reeditará Su Majestad el Rey de los Niños Zombis, aunque aún no pueden darme fecha de publicación.

LC: Y por último, ¿cómo ves el panorama de la escritura para niños y jóvenes en España?

PPP: Desde el punto de vista editorial demasiado conservador y poco dado a correr riesgos, pero sinceramente creo que hoy se lee mucho más de lo que leía mi generación cuando eran niños o adolescentes, ya sea porque se lee a través del ebook, el móvil, o desde otras plataformas como Wattpad, está mucho más integrado en sus vidas, por no hablar del whatsapp, así que quiero pensar que la situación nunca ha sido mejor, aunque los datos económicos no siempre sean positivos. Vivimos un momento prudente y precavido en exceso a todos los niveles, se minimiza el riesgo, en cine y literatura se vuelve a mitos como “Star Wars” o “Harry Potter”, pero los períodos son cíclicos, está más que demostrado, y a fases conservadoras les siguen otras de creatividad desbordada. Yo sigo escribiendo, probándome, superándome, a veces me publican, a veces no, pero sigo en ello, produciendo material, esperando el momento y disfrutando con lo que hago. Y ahora que mi hijo ha empezado a leer le animo a que lo lea todo: libros, cómics… Que no se limite en sus lecturas, que encuentre lo que le guste a él, por encima de lo que le impongan las modas. Que sea crítico y exigente. Creo firmemente que las cosas mejoraran si cada uno pone de su parte día a día, página a página, historia a historia, y en ello estamos, ¡que no es poco!