SCBWI

Society of
Children's Book Writers
and Illustrators

Entrevista a Pablo de la Vega, agente

Por Judy Goldman

LC- Pablo, ¿cómo te convertiste en agente? 

Siempre me han gustado mucho los libros. De niño y adolescente viví rodeado por ellos —aún mantengo cerca de mí una buena cantidad de libros—, pero no imaginaba que terminarían siendo mi forma de vida. Sin embargo, apenas un mes después de que acabé la carrera comencé a trabajar en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, un evento que había formado parte de mi vida desde muy pequeño. Fue trabajando ahí que supe de la existencia de los agentes literarios y, bueno, una serie de decisiones personales y profesionales me llevaron a estar en el lugar y momento adecuados para que Andrea Montejo, directora de la agencia, me diera una oportunidad de trabajo de la que tampoco pensé que cambiaría mi vida de la forma tan fantástica en que lo ha hecho. 

LC-¿Qué es lo que más te interesa de este trabajo? ¿Qué es lo peor de él?  

Lo que más me interesa es encontrar y leer historias fascinantes, maravillosamente bien escritas. Lo peor de él… No sé, tendría que pensarlo. Quizá la lentitud con que se mueven a veces las cosas en el mundo editorial. Pero, por otro lado, los libros demandan de atención, reflexión y trabajo. Es decir: tiempo. 

LC-¿Nos puedes contar un poco sobre la agencia Indent Agency? ¿Cuál es la filosofía de la empresa? 

La agencia fue fundada en 2007 por Andrea Montejo, quien anteriormente había sido una de las editoras fundadoras de Rayo, el sello en español de HarperCollins. Representa principalmente a autores y editores latinoamericanos, y latinos de Estados Unidos, alrededor del mundo. También representamos editoriales latinoamericanas, españolas y estadounidenses para mercados internacionales. Cada acuerdo de representación implica un gran compromiso de parte nuestra con el autor. Por eso, antes de decidir representarlo, leemos con cuidado sus libros, analizamos su carrera y pensamos cuidadosamente en las posibilidades de éxito a corto, mediano y largo plazo.  

LC-¿Cómo trabajas? ¿Cuál es tu relación con los autores? ¿Y con las editoriales? Platícanos algo de tu proceso para colocar libros en editoriales tanto de Estados Unidos como de otros países. 

A grandes rasgos, hay que analizar cada uno de los materiales y pensar en los editores de cada uno de los mercados, así como en los subagentes con los que trabajamos. Cada propuesta tiene que ser meditada y, en muchas ocasiones, trabajada con los autores: no es conveniente enviar a editores libros que no serán de su interés o que no coinciden con la línea editorial de la compañía. Una vez decidida la lista de editores, reúno la información necesaria para redactar la propuesta. Y después le doy seguimiento.
Una vez que recibo una o varias propuestas de compra, las analizo con el autor. Si la propuesta es aceptada, negocio los términos del contrato hasta llegar a un punto de acuerdo. 

LC- Como agente de escritores de literatura infantil y juvenil, ¿cómo ves el mercado de libros en español producidos en México, España y otros países? 

Habría que diferenciar entre el mercado de libros publicados en español y el mercado de libros traducidos del español. El primero es bastante amplio, se ha trabajado por muchos años y tiene características muy definidas. Hay que tener en cuenta que Estados Unidos está encaminándose a ser el segundo país hispanoamericano por el número de hablantes de español que en él habitan. Entonces, por un lado hay una gran necesidad de materiales en español para las escuelas, donde hay muchos alumnos —hijos de inmigrantes—, quienes apenas están aprendiendo a hablar inglés, o son hablantes nativos de inglés que están aprendiendo español —lo cual es cada vez más común—. También hay un mercado comercial que se nutre principalmente de familias de inmigrantes y de padres de familia que quieren que sus hijos aprendan español. 
Ahora bien, el panorama con respecto a la traducción de libros para niños desde el español es completamente diferente. El mundo editorial infantil de Estados Unidos tiene una producción propia enorme, de muchos años, muy profesionalizada, con reglas únicas y muy específicas, y las traducciones de textos de libros infantiles prácticamente no juegan un papel en el sistema. Sin embargo, la cambiante realidad demográfica está causando, aunque lentamente, algunas evoluciones positivas. 

LC-¿Crees que el movimiento sobre libros para lectores diversos (We Need Diverse Books), que empezó hace poco en Estados Unidos, puede ayudar a que los editores de ese país publiquen más libros para el mercado latino, tanto en español como en inglés? ¿Y que tengan una actitud más abierta a la distribución desde países de América Latina? 

Definitivamente. We Need Diverse Books puso el dedo en una de las llagas del mundo editorial infantil estadounidense: hizo evidente que se producían, de manera desproporcionada, más libros sobre niños blancos que sobre cualquier otra minoría: en 2013, por ejemplo, sólo el 10 por ciento de los libros infantiles publicados en Estados Unidos fueron escritos por o tenían como personaje principal a alguien que no era blanco. 
Gracias en gran medida al movimiento generado en torno a We Need Diverse Books hubo un cambio relevante, y el año pasado ese número aumentó a 14 por ciento (aunque habría que tomar en cuenta que la única categoría que casi no aumentó de un año al otro fue la de los autores latinos y temáticas latinas). Este porcentaje es aún muy lejano de ser representativo de la realidad demográfica de este país —donde menos de la mitad de las personas menores de dieciocho años son blancas—, y queda por ver si en realidad se trata de una tendencia o sólo de una reacción que se irá diluyendo con el tiempo. Pero algo está sucediendo. 
Por otro lado, We Need Diverse Books se ha convertido en una asociación permanente que estará insistiendo en estos temas y diseñando programas y políticas que influyan en el mundo editorial en los años por venir. Y esas son buenas noticias. 

 LC-El de América Latina parece un gran mercado poco integrado, con industrias desconectadas y muy locales. ¿Estás de acuerdo? Si es así, ¿por qué crees que sucede? ¿Qué es lo que crees que habría que hacer para que los libros de distintos países de América Latina tuvieran una distribución más internacional y tuviéramos más acceso a todos ellos? 

Este es un tema complicado. Si bien es cierto que le geografía de la región y sus redes de distribución y venta enfrentan grandes desafíos, tampoco podemos olvidar el hecho de que, a pesar de hablar el mismo idioma y compartir un pasado muy similar, el mercado de cada país tiene características propias que veces dificultan aún más el tránsito de libros.  
Es decir, toda solución real para hacer que los libros latinoamericanos circulen mejor dentro de las fronteras de la América de lengua española tiene que tomar en cuenta estos factores.  

LC-¿Estás abierto a nuevos clientes? En ese caso, ¿qué tipo de material estás buscando y cómo se deben poner en contacto contigo? ¿Qué es lo que no quieres ver? 

Tengo una lista muy pequeña de clientes —tanto autores como editores—, que procuro seleccionar cuidadosamente. Sin embargo, siempre estoy abierto a recibir propuestas. 
En general busco libros de ficción para niños y jóvenes, principalmente literarios o que se aparten de lo convencional. 
No estoy buscando libros de poesía y tampoco de no ficción, pero estaría dispuesto a recibir propuestas de lo segundo, sobre todo si son muy originales. Lo que en todo caso recomendaría a cada autor es que visite nuestra página, vea qué autores representamos, piense en el perfil de cada uno, en el suyo propio y entonces decida si somos la agencia adecuada para ellos.  

LC-¿Cuáles son los problemas comunes que ves en los manuscritos? 

Hay de muchos tipos: algunas veces es que la voz del personaje se siente forzada. En ocasiones los problemas son de mercado: no es poco común que reciba libros para los que no puedo pensar en un editor que podría interesarse en ellos. Otras veces es que simplemente la escritura aún necesita mucho trabajo. Pero no ver posibilidades claras de representación es la razón principal por la cual rechazo manuscritos.  

LC-¿Cuánto tiempo te tardas en contestarle a la gente que quiera representación? 

Si tenemos interés en representarlos, tres semanas desde que acusamos de recibido. 

LC-¿Crees que una asociación profesional como la Sociedad de Ilustradores y Escritores de obras para niños (SCBWI) puede ayudar a un autor? ¿Cómo? 

Por supuesto, cualquier oportunidad de aprender sobre lo que uno hace, conocer personas con intereses afines y crear redes profesionales es positivo, y creo que la SCBWI brinda excelentes oportunidades para ello. 

LC-¿Qué estás leyendo ahora? 

Bueno, hablando de lecturas que no tienen que ver estrictamente con el trabajo, en este momento estoy leyendo el último número de The New Yorker

LC-Por último, danos un consejo para los autores que están trabajando en su primera obra y otro para autores que ya han publicado alguna vez. 

A ambos podría decirles que es fundamental que, si escriben por vocación verdadera, lo sigan haciendo, puliendo su estilo, experimentando, aprendiendo.  

 

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